COVADONGA
 

CONSTANTINO MENÉNDEZ MARRÓN

En marzo del año 2023 no se envía la comunicación para la reunión prevista a Constantino Menéndez Marrón; ha fallecido inesperadamente el 29 de enero.
Estará presente en nuestros recuerdos compartidos y en nuestra oración el día 15 de marzo en Gijón.
Él había sido compañero en Covadonga y en Oviedo durante siete años, siempre positivo y entusiasta, y así nos ha acompañado puntualmente, a partir del año 2001, en las reuniones de marzo, itinerantes, y de octubre en Covadonga.
Siguió haciendo siempre alarde de ‘somedano’, del numeroso ‘Clan de Somiedo’. Jesús Porfirio tuvo la amabilidad de facilitarme una lista de ’36 sacerdotes nativos de Somiedo’, en cuya lista aparecen algunos tan cercanos a nosotros: D. Rosendo, Rafael Álvarez Rey (de muy grato recuerdo), José Manuel Feito, Jesús Álvarez Feito, Felipe Cabezas, Servando Cano, Diego Riesco, Juan S. Fernández Sierra, Adolfo Marrón… No aparecen en esa larga lista aquellos que estuvieron en el Seminario algunos años, como  también nuestro buen compañero y amigo Antonio Cano Álvarez.
Al hablar de Constantino vienen a la memoria las palabras de Jesús a Natanael, el discípulo presentado, “ahí tenéis a un israelita de verdad, en quien no hay engaño” (Jn 4, 47).  Palabras de alabanza y de ternura. Así nos ha parecido siempre él: animoso y respetuoso, conversador tranquilo, aquel de quien uno se puede fiar.
Aurora, su esposa, y sus hijos podrán confirmarlo.
Después de haber compartido con nosotros durante esos años techo, estudios, juegos y sabañones encaminó su vida hacia otros horizontes con un bagaje, eso sí, de experiencias y conocimientos, con madurez suficiente y capacidad para tal decisión.
Una vez hecho el servicio militar obligatorio y después de un tiempo como profesor-tutor en el Colegio San Luis de Pravia, su vida laboral se orientó hacia empresas de metalurgia en la Comarca de Avilés, creando después de unos años su propia empresa CAMO, también del ramo de la metalurgia, hasta que en 1985 cerró CAMO y se integró, como Gerente, en la Empresa ‘Hierros y Carbones’ sita en el polígono de Asipo. Allí permaneció con tesón y responsabilidad hasta la edad de su jubilación.
En el año 1966, con 26 años, se enamoró de una chica de 18, Aurora; después de tres años de noviazgo, en el año 1969 se casaron en la iglesia parroquial de Arcallana
(el pueblo de ella), creando así una nueva familia, Y como en las matemáticas de Dios para la familia, ‘uno y uno’ no son ‘dos’, sino ‘uno’ o ‘tres’, criaron y educaron a sus dos hijos Aurora y Juan, tan agradecidos siempre por la dedicación que les prestaron madre y padre.
¡Cuánto gozaba él con sus dos nietas y cómo sufrieron ellas por la muerte del abuelo!
Eran fieles a la misa dominical en su parroquia querida de San Nicolás de Avilés, en la que participaban activamente. Sus quehaceres ‘de jubilado’ seguían siendo su familia, sus paseos matutinos y vespertinos y la participación, siempre discreta, en la tertulia ‘Los Senadores’. Con una imagen podemos expresar sus diversas actuaciones en la vida: ‘las tortugas ponen muchos huevos y casi nadie se entera; la gallina pone una solo y lo está cacareando al mundo entero’.
‘Poseía un alma delgada, casi transparente’ y, al mismo tiempo, un carácter fuerte y decidido. ‘Todo es bello para quien tiene un alma bella’, escribe el poeta
En la amistad, y, sobre todo, en el amor de esposos siempre se comparte un trozo del propio ser del otro; por eso, en la separación queda esa porción del otro por lo que se produce ese dolor de separación y de cercanía a la vez.
Según me comentaba Aurora, él repetía con frecuencia: ‘estamos aquí de paso’
Y el Gran Paso le llegó al amanecer del día 29 de enero, como un despertar en la nueva morada que Dios tiene preparada.
‘Como has sido fiel en lo poco, pasa al gozo de tu Señor’

Gabriel Casado Díaz  + 2023